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viernes, 9 de abril de 2010

Entrevista a Jorge Cosío en la revista Savanah

Publicada en diciembre de 2008

-¿Cuándo empieza a funcionar la revista LP se EXPRESA?
La idea de crear una revista me rondaba por la cabeza desde hacía unos años, pero esta idea no cogió forma clara hasta verano de 2006. Yo antes había participado en algún programa de radio como colaborador y tenía una enorme inquietud por aspectos relacionados con la cultura joven. En esa época volvieron a emitir por T.V.E. el mítico programa de los ochenta “La edad de Oro”, presentado por Paloma Chamorro. En él, se entrevistaban a jóvenes que tocaban en grupos de Rock, ilustradores, diseñadores, cineastas, fotógrafos…el universo que aparecía en el programa, sumado a todas mis referencias, me fascinó y me motivó para crear la revista “L.P.SE EXPRESA”. También fue crucial el contacto con la diseñadora Susana Rueda, capaz de ordenar con exquisito gusto el caos inicial de los contenidos.


-¿Cuál es el contenido de la revista?
Es una muestra, un reflejo de lo que hacen muchos jóvenes inquietos en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Parte del contenido tiene que ver con la creación o el arte, pero no se trata de una revista de arte. Junto con la expresión o creación artística, muchas veces de carácter amateur, aparecen entrevistas a grupos musicales, surferos, skaters, dj`s , artículos de opinión, sección para el colectivo literario Nuevepuertas…en fin, la muestra pretendida es muy heterogénea y apunta en varias direcciones.


-¿En qué sitios se distribuye?
En Bibliotecas Públicas, sitios de información cultural, zonas de ocio nocturno: bares de copas, salas de concierto…tiendas que tengan relación con lo que se muestra en la revista, en la Universidad, en la Escuela de Arte…


-Tengo entendido que la revista empezó como un fanzine en el que aparecía el rostro trastocado de la anterior alcaldesa de Las Palmas de G.C…
Sí, es cierto. En el primer número, totalmente autogestionado y cuya salida, a pesar de su simpleza, me supuso un esfuerzo enorme; aparecía la cara de Pepa Luzardo con los ojos tapados por unas tipografías que decían: “God Save the Pepa” y salían también un montón de palabras ininteligibles por su boca. Se trataba de un homenaje a una portada muy similar, pero con la reina de Inglaterra, de los Sex Pistols, y también, una llamada de atención por el total desinterés del Ayuntamiento capitalino de aquel entonces hacia la cultura joven.


-¿Qué son los fanzines?
Se trata de revistas hechas por gente no profesional, para un público no profesional. Suelen caracterizarse por la escasez de medios de las personas que elaboran la revista. Carecen de cualquier intención comercial y, en un principio, estuvieron relacionados con el cúter, el “corta y pega” y la fotocopiadora. Hoy en día, gracias a las ventajas que ofrecen determinados programas informáticos, las manualidades han pasado casi a la historia. Pues bien, “L.P.SE EXPRESA”, empezó como una publicación tipo fanzine, pero ya con ciertas diferencias. Tengo mucho respeto hacia estas publicaciones, por lo que me cuesta llamar fanzine a cosas que no lo son. Hoy en día existen muchas publicaciones autodenominadas como fanzines que distan mucho de serlo.


-A día de hoy, cuentan con la colaboración del Ayuntamiento de Las Palmas de G.C.-Concejalía de Juventud…
Sí, la Concejal Isabel Mena se interesó por el proyecto y han estado colaborando en estos últimos números. Estoy muy agradecido de que esta ayuda se haya producido, hemos podido llegar a mucha más gente, la pena es que por culpa de la crisis se empiezan a escuchar tambores que anuncian el final de esta colaboración. Es una pena porque la publicación se encuentra en pleno auge y la calidad ha aumentado muchísimo. Existen muchos jóvenes que quieren que esto siga, que están interesados en mostrar sus “cositas”. Por una vez que algo de este tipo funciona…hay que joderse. Pero bueno, lo que tengo claro es que ya no voy a parar con este proyecto y que, con o sin ayudas, seguiré mostrando lo que se cuece por esta ciudad.


-¿Este tipo de colaboraciones Ayuntamiento-publicación juvenil, han existido antes?
En el Ayuntamiento de Las Palmas de G.C. no se había dado antes una colaboración con una publicación de este tipo. Sí es cierto que habían colaborado con publicaciones dirigidas a un público joven, universitario…pero no con una revista de vanguardia, próxima a los fanzines y de base underground. Se ha tratado, por tanto, de una experiencia novedosa, de un proyecto piloto. Como ejemplo paradigmático existió en Madrid, en los años de la Movida, una publicación llamada “MADRIZ”, que recogía parte del ambiente joven de aquellos años. Esto fue con el Ayuntamiento de Tierno Galván, pero a diferencia de “L.P.SE EXPRESA”, la revista Madriz tuvo un carácter institucional. Con “L.P.SE EXPRESA” ha existido una libertad total a la hora de seleccionar los contenidos, no han llegado a incidir nunca en la evolución del proyecto.


-¿Quiénes forman L.P.SE EXPRESA?
Somos básicamente dos personas, la diseñadora Susana Rueda “Srta. Zue” y yo. Ahora han empezado a colaborar también Sergio Domínguez, del colectivo de diseño DSNS, para la página web, y Daniel Ruiz, para la filmación y grabación de videos. También está Esther García, Filóloga encargada de la corrección de los textos, y Alejandro Delgado que siempre se ha interesado por este proyecto.


-¿Qué funciones has desempeñado como editor y redactor de L.P.SE EXPRESA?
Me he encargado de buscar y seleccionar los contenidos, redactar los textos, hacer las entrevistas, distribuir los ejemplares, pegar posters, buscar ayudas, publicidades, colaboraciones…


-¿Qué planes tienen para el futuro?
Tenemos pensado hacer una fiesta presentación para el quinto número y mejorar la página web, aumentando los contenidos de ésta. También estamos pensando en poner un puesto de muestra en el rastro, crear un programa de radio…y sobre todo seguir mostrando inquietudes, lo que más nos gusta.

lunes, 15 de marzo de 2010

Espera, espera...que ya verás

Publicado en la revista Savanah en Noviembre de 2009

Esperar, a veces, merece la pena. Es lo que muchos pensamos cuando nos van mal las cosas o cuando nos encontramos en situaciones complicadas como la que ahora nos ha tocado vivir con la actual crisis, que ha hecho que los jóvenes veamos cada vez más difícil la correcta emancipación.

En estos casos la mejor aliada es, sin duda, la esperanza. El pan del alma. Y mientras, hay que entregarse a fondo a la diversión, actividad inherente a la juventud, que irremediablemente parece desvanecerse cuando empezamos a trabajar de forma continua. Sobre todo cuando el trabajo que hacemos no nos gusta. En ese momento, el único reducto de diversión, y por tanto de juventud, que nos queda, es el fin de semana. Ahí pretendemos volvernos jóvenes por la cara, sin ser conscientes de que hemos cambiado de jeta ¡Y no veas el cambio! ¡Por habernos equivocado! ¡El mundo no es lo que creíamos! ¡Y se acabó!

Pero la diversión resulta imposible cuando no se tiene trabajo y por tanto dinero. Por lo que es fundamental trabajar para poder divertirse-vaya perogrullada pensarán-. Pero yo, que he sido un poco Perogrullo, tardé un poco en darme cuenta de esto.

¿Por qué resulta tan complicado trabajar en algo que realmente te guste? Quizás porque vives en Las Palmas de Gran Canaria, tienes aspiraciones en el mundo de las letras, el periodismo cultural, la creatividad... y las posibilidades de triunfar en el mundo de la cultura o el arte aquí, son prácticamente nulas. Podrías llegar a vivir de esto, y ser uno de esos artistas a mano de Instituciones o miembro de alguna empresa productora. Pero no lograrás expandirte como en una ciudad importante en el circuito de capitales culturales, donde tu obra, tus creaciones, pueden llegar a un público más numeroso.

Siempre se ha dicho que Canarias es tierra de artistas, algo que no pongo en duda, pero se nos olvida añadir que muchos son, con todos mis respetos, frustrados, al no lograr colocar su obra en los mercados internacionales. Centrándose el resto de sus días en un mediocre insularismo. Exceptuando artistas como Felo Monzón o Juán Millares, que reflejando y abordando, casi exclusivamente, el ámbito isleño, lograron desarrollar una obra excepcional. Este insularismo, debería dar paso al más internacional, y también plenamente canario, atlanticismo, que sin perder la conciencia de nuestra situación en el continente Africano, coloca sus miras en Europa y América, continentes que tampoco nos son, del todo, ajenos.

No se debería quedar ahí la cosa. Por qué no luchar por conseguir lo que realmente se quiere. Y cuando uno crea que ha llegado el momento, marcharse como igualmente hicieron muchos canarios que han destacado en el mundo de la cultura: Pérez Galdós, Manuel Millares, Armas Marcelo… El problema surge cuando ya no hay marcha atrás, te has metido en la rueda y tienes que pagar un montón de letras de hipotecas (casa, coche…) que te impiden abandonar tu miserable trabajo. Te jodiste. Y si tienes hijos, no te digo. Además, puede que sea demasiado tarde para aprender a hacer cosas que nunca has hecho. En ese caso, empieza la cuenta atrás.

Son esos casos de jóvenes de veintiocho o treinta años que están más quemados de la vida que el yonqui de la esquina, eso sí, con su carrera, trabajo estable, y su consiguiente estatus social, pero muertos en vida, al no poder, a pesar de su juventud, dedicarse a lo que realmente les apasiona. Muy triste.

En el colegio parecen marcarte una pauta errónea en este sentido, y es la de diferenciar como departamentos totalmente estancos el trabajo, la diversión, la vida. “Primero es el deber y luego el placer”, solía escuchar. “Pero porqué carajo no me podré dedicar a un deber más placentero”- solía pensar. Rebelde con causa. Por eso desde que tuve la oportunidad, opté por quedarme fuera de clases, en las calles y alrededores del barrio de Vegueta, donde solía practicar una de mis principales aficiones, pasear-canutos aparte-.

Y acudía a los museos y bibliotecas de la zona; el CAAM, Museo Canario, Casa de Colón…luego sacaba unos libros en La Biblioteca Pública de Las Ranas, donde leía unas cuantas revistas, y acudía a algún parque de la zona para empezar a leer aquellos libros. Viviendo plenamente la vida. Aquel mundo, con dieciséis o diecisiete años, se me presentaba totalmente nuevo, intenso, por descubrir…y me entregué en cuerpo y alma a la vida en la frontera-fuera de horarios y deberes-, pero con un deseo continuo de aprender y formarme. Parques, playa, asaderos, acampadas, marchitas, apartamentos con piscinas, Carnavales…todo el año en Carnavales. Pero también me acabé aburriendo de todo aquello, no era precisamente un niño rico, por lo que aquello tenía que llegar a su fin. Vivía gracias a mis padres y yo quería ser libre. Por lo que a mí también se me quedó cara de tonto, el mundo no era lo que creía.

Esta vida sin preocupaciones tuvo duras consecuencias: fracaso académico, imposibilidad de trabajar en algo que no fuera de camarero, y el inevitable bajón que produce la desilusión y frustación de ver que no se cumplen tus metas. Por lo que decidí crear mi propio proyecto de cultura joven en esta ciudad. Disculpen por la frecuencia con que repito este proyecto en los artículos que aquí suelo publicar, pero es que ese ha sido por ahora mi mayor logro y mi principal fuente de alegría, diversión, trabajo y vida.

Gracias a él conozco a la gente que me interesa, aprendo aspectos del mundo periodístico y editorial, me formo profesionalmente aunque no académicamente. Y cuando voy a hacer alguna entrevista, voy con una alegría inusual en alguien que está trabajando, voy pensando en que ojalá algún día me pueda dedicar plenamente a esto. Bueno, plenamente ya lo hago, pero no puedo vivir aún de ello.

Creo que la actual tendencia de alargar la juventud, aunque se corra el riesgo de convertirse en un ridículo Peter Pan, viene bien para pasar más tiempo dedicado a la diversión -sin duda, una excelente opción-. Y para alargar, también, el periodo de formación, aunque no sea académica, que te permite seguir abriendo libros, revistas, cómics… Para llegar a la edad adulta con la lección bien aprendida, sin que nos invada en ningún momento la terrible sensación de haber perdido parte de nuestra alegre juventud. Que más se puede pedir.

lunes, 8 de marzo de 2010

Las Palmas de G.C. ciudad de la cultura joven

Publicado en la revista savanah en Noviembre de 2008


Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad en pleno proceso de transformación, son muchos los acontecimientos recientes que nos podrían llevar a esta afirmación. El brutal crecimiento de su periferia, el aumento de la población joven por los estudiantes extranjeros de intercambio, la reciente variedad de zonas de ocio nocturno…

La transformación que nos interesa no es la producida por la lamentable destrucción sistemática de los símbolos espirituales de esta ciudad; como su carnaval, sus bares de siempre, sus fachadas históricas… Una de las transformaciones sociales más interesantes e importantes que se ha producido en las últimas décadas ha sido la que han llevado a cabo los jóvenes en el ámbito de la participación en los movimientos culturales.

La cuestión sería ¿podría Las Palmas de G.C. convertirse en una ciudad de referencia en el circuito mundial de la cultura joven?

Ejemplos paradigmáticos de eclosiones culturales de éste tipo, vinculadas a determinadas ciudades, serían, por ejemplo, la irrupción del rock-punk en el 77, en Londres. En este caso, aparte del ya de sobra conocido "háztelo tu mismo" me quedaría con la frase del grupo The Clash: “En 1977 espero ir al cielo”.Cielo que anhelo alcanzar aquí, en la tierra, en mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria.

El ambiente de las ramblas de Barcelona en los años setenta; una amalgama en la que convivían dibujantes de cómic, pintores, actores de teatro independiente, músicos, colgados… conocidos como la gente del “rollo”, me lo imagino a diario por la zona de Triana, con los jóvenes de aquí y de fuera mostrando sus últimas ilustraciones, diseños, tocando sus instrumentos en la calle, realizando pasacalles… pasear así sería más divertido.

El movimiento del “rollo barcelonés” tendría su réplica años más tarde, con una enorme repercusión mediática, en la archiconocida “movida madrileña” y la conocida frase que coincidía con una revista que recogía el espíritu de la época; “Madrid me mata”. Que me mate a mi Las Palmas, para luego poder acceder a ese cielo terrenal, pero que sea ésta una muerte dulce, no la que me produce la inexistencia total del aura que caracterizó a los movimientos antes mencionados. Ese deseo de querer hacer cosas, expresarse, compartir inquietudes, tener la sensación de que se vive una época especial y de que se está en el sitio indicado.

Queda claro que ésta no es una ciudad tan populosa como Madrid, Barcelona o Londres, pero existen muchísimas personas dispuestas a contribuir con su trabajo al enriquecimiento social de la ciudad para convertirla en una urbe aún más cosmopolita. Quizás el principal obstáculo sea la falta de conexión entre los distintos campos expresivos y el predominio de ciertas modas que separan entre las personas que las siguen y los que no lo hacen.

Un movimiento fuerte que aunara a personas que se dediquen a las artes plásticas, al teatro, la danza, el mundo audiovisual, la música, las letras… y que contara también con otros que, sin dedicarse direcyamente a estos temas, disfrutaran con ese ambiente, sería el inicio para que Las Palmas de Gran Canaria pasara, por fin, de ser una ciudad históricamente acomplejada, para empezar a sentirse menos idiota, orgullosa de lo que se hace dentro de sus lindes. Sería cuestión de valorar la expresión en sentido amplio, sin tener que estar siempre haciéndolo en términos de bueno o malo. Cuando se da una situación caracterizada por la aparente falta de inquietudes, lo importante es expresarse, con mayor o menor fortuna, pero expresarse al fin y al cabo. Hacer algo.

Otro movimiento que aún no he mencionado fue el producido en Manchester a inicios de los ochenta donde, apadrinados por el televisivo “Tony Wilson” y el sello discográfico “Factory Records”, unos jóvenes propiciaron el nacimiento del “acid house” y de la cultura “rave”. La frase de moda por aquel entonces era “Quiero ser de Manchester”. Quizás en un futuro cercano, la frase que se escuche por Europa, debido a la cantidad de estudiantes de fuera que han pasado aquí un inolvidable año de sus vidas sea: “Quiero ser de Las Palmas de Gran Canaria”, y es que, sería maravilloso que todos los días se convirtieran en días de Carnaval.

domingo, 7 de marzo de 2010

Conmigo, mejor, no cuentes

Publicado en la revista savanah en Septiembre de 2009



Hace unos meses recibí la invitación de un supuesto realizador televisivo para colaborar como guionista en un programa de cultura joven. Yo, como suele ser habitual en estos casos, me ilusioné mucho al poder, por vez primera, realizar un trabajo para televisión.

La invitación se produjo porque un día, cuando estaba con la distribución del quinto número de la revista que dirijo, coincidí con él en una tienda en la que suelo dejar varios ejemplares de la publicación. Con aires de cazatalentos y como si fuera un gran conocedor del tipo de muestra que yo me he propuesto abordar me dijo “¿Esta revista la haces tú?”-contestándole- “Sí, junto a una diseñadora y algunos más que se han ido sumando”.

Me comentó, también, que tenía un proyecto entre manos y que le gustaría quedar conmigo para así poder explicármelo. En la entrevista que tuvimos, aparte de felicitarme por mi trabajo editorial, me dijo que había pensado en mí como guionista de su programa juvenil-urbano. Yo accedí encantado, dejándome llevar por ese impulso-la inquietud- que me ha hecho realizar unos cuantos trabajos relacionados con las expresiones juveniles.

Mi función consistía en realizar una historia sobre el deporte del skate en Las Palmas, para lo cual intenté estar bien documentado, entrevistándome con varios protagonistas directos del inicio de este deporte en la ciudad, desplazándome a varios sitios, haciendo unas cuantas llamadas telefónicas para aclarar algunos datos…bueno, todo lo que supone elaborar un guión en condiciones, aprovechando también mi pasión y práctica desde niño de este deporte.

También le puse en contacto con varias personas que conocía y que le podían facilitar información sobre este deporte, así como con miembros de grupos musicales. Poco después me di cuenta de que había cometido un enorme error al pasarle muchos de mis contactos; no revelar tus fuentes es una de las máximas de la información, pero como mi aprendizaje en este campo discurre básicamente por el camino de la práctica, estos palos son frecuentes.

Toda esta colaboración se hacía sin ningún tipo de contraprestación económica, pero me daba igual, porque pensé que después de haber hecho mis pinitos en radio y en algunas revistas, era el momento de probar con un proyecto televisivo.

Mi decepción empezó cuando me desplacé hasta el sur de la isla para observar una entrevista que querían hacer en una escuela de baile Funky. Aparte del impactante gusto hortera con el que se decoraba el local de ensayo, una sensación de arrepentimiento me abordó cuando comprendí de qué iba todo aquello; de ser moderno a toda costa, aunque se cayera en la cutrada que supone el “rollito Fama”. Estaba claro que lo del baile Funky tendría gancho, por ser el referente de muchos niños que se tragan todo lo que ven por la tele. Pero, sinceramente, me resultó imposible creer en un proyecto que pretendía mezclar expresiones realmente creativas y urbanas como los impresionantes trabajos de un genio graffittero, los skater más destacados del puerto o las músicas de buenos grupos musicales, todo esto, con los bailes “super mega guay” de los americanizados de turno. No, por ahí si que no.

Pero no quedaba ahí la cosa, el desconocimiento de este supuesto realizador sobre todas las formas expresivas que quería abordar era absoluto, “joder, por lo menos podrías estar un poco al loro”-pensé. Yo, al igual que otros, le veníamos muy bien para compensar su falta de conocimientos a ese respecto.

Intenté desvincularme de su proyecto pero aún así elaboré el reportaje porque me había comprometido a ello. Unas semanas después me volvió a llamar preguntándome sobre grupos que considerara buenos para meter en el programa, yo le hablé de mis preferidos: Miniatura, Brutalizzed Kids, Pumuky, Rafa Valido…y le pregunté que le había parecido el texto que le había enviado. A lo que me contestó, sin disculparse por ello, y sólo porque yo se lo había preguntado, que no lo utilizaría en un principio porque quería prescindir de esa parte. Yo me quedé con cara de tonto al ver que el trabajo realizado había sido en vano. Me cabreé al no comprender cual era ya mi función en ese proyecto. Sería el primo de turno que le ayudaría siempre que me lo pidiera para recomendarle grupos musicales y hacer escritos que luego no se aprovecharían, ¡vamos hombre, por los cojones!

Siempre me he prestado para colaborar con gente que se dedica a expresarse en cualquier medio y de cualquier forma; como estos escritos que publico aquí, en savanah, y los trabajos de voluntario que realizo en alguna asociación.

Pero lo que no volveré a hacer es resolver la papeleta a alguien que después ni te lo va a agradecer ni dejará constancia de tu trabajo. Creo que para abordar estos proyectos; ya sean revistas, programas televisivos o radiofónicos, hay que hacer previamente algo tan placentero y necesario como es empaparse de información relativa al contenido temático que queremos tratar, estar documentados, informados. Y para ser urbano… hay sobre todo que pasar muchas horas en la calle, gastando muchas suelas, desgastando muchos vaqueros, observando lo que se cuece por la ciudad y actuando cuando sea necesario, sin olvidar, que el rock fue uno de los primeros movimientos musicales urbano-juveniles de las ciudades occidentales, treinta años antes de que, la también respetable, cultura hip-hop irrumpiera en las calles.

viernes, 5 de febrero de 2010

La generación perdida

Publicado en la revista savanah en Diciembre de 2008.

La irrupción de la heroína en los años ochenta supuso un drama social de enorme envergadura, llegando a alcanzar -el número de afectados- cifras de epidemia y atrapando, también en Canarias, a muchos jóvenes que caminaban despistados, ignorando al monstruo que se reía mostrando sus dientes de acero.

Con la Democracia y las consiguientes libertades, los jóvenes empezaron a disfrutar de forma más intensa del tiempo de ocio. Era el momento de hacer cosas que no habían podido hacer los de las generaciones precedentes. Pululaba, por aquel entonces, una concepción mística de la droga asociada, muchas veces, a movimientos culturales juveniles como el hippismo, el rock, lo underground, la contracultura, el pasotismo, la transgresión…donde el consumo se veía como algo sugerente, atractivo.

Este fue el caso de “la caída en el jaco” de muchos músicos, gentes de las artes, intelectuales… aunque en la mayoría de los casos el consumo de esta sustancia, más que de gentes próximas a la cultura o la contracultura, se dio en personas cercanas a la marginalidad o de barrios obreros, pero de todo hubo.

La juventud de los años de la Transición se caracterizó, entre otras cosas, por su postura abierta y propensa hacia el consumo de drogas, ayudado esto por la total desinformación, aún no se había creado el primer plan nacional sobre drogas.

En los parques, en los conciertos, en las fiestas…empezaron a ser habituales los canutos (de hachish o marihuana), los compuestos anfetamínicos que todavía se vendían en las farmacias y los ácidos lisérgicos. El consumo de drogas empezó a instaurarse en los hábitos de ocio de la juventud. En esa época todavía no se veía la típica postal del “yonqui” sucio, con mal aspecto, pidiendo dinero para su próxima dosis. Los jóvenes de aquellos tiempos no crecieron viendo espectros humanos por las calles, no existían precedentes de enganchados.

En pocos años la ciudad se empezó a llenar de seres esqueléticos, sucios y envejecidos, que pedían dinero desesperadamente, vendían klínex, limpiaban cristales en los semáforos, se inyectaban en las cabinas o en los pasadizos apartados y, cuando les entraba el mono, atracaban; bien mediante tirones o con jeringa en mano, si hacía falta, a aquel que se le pusiera por delante. Esto causó una alarma social sin precedentes en la sociedad española.

A parte de lo que observé desde niño por las calles de Triana, barrio tranquilo pero próximo a otros en los que esta sustancia hizo estragos, como San Nicolás o El Polvorín…entré en contacto de forma más directa con esta realidad cuando empecé a trabajar como voluntario en el departamento jurídico de una asociación de ayuda a la toxicomanía, situada en una de las zonas más afectados por este drama. Se trataba del barrio de San José, de gentes trabajadoras, ubicado en la parte superior del barrio fundacional de Vegueta.

La asociación estaba muy cerca de la casa del que había sido el más conocido traficante de heroína de Canarias, “el Waka”. Personaje muy nombrado en noticiarios isleños y citado, incluso, en uno de los temas de rock más conocidos de Canarias, “la prisión provincial” del grupo Los Coquillos. Allí pude observar como los supervivientes de aquellos años intentaban ganarle el pulso a la parca, presente en sus vidas desde hacía mucho tiempo, pues como dijera el escritor Leopoldo María Panero (primero junto con su amigo Eduardo Haro Ibars en dedicar varios poemas en castellano a la heroína) “la trágica pantomima del suicidio es lo que en pocas palabras formula la heroína”.

En aquel lugar me planteé, muchas veces, que hubiera sido de mí si hubiera nacido quince años antes en ese barrio… probablemente yo también hubiera sido un heroinómano y, acto seguido, un escalofrío me recorría el cuerpo. Mi paso por aquella asociación aumentó mi sensibilidad hacia los afectados por aquella situación, de la que nunca se habló en el colegio más que para demonizar al adicto y presentarlo como un ser despreciable, un mal bicho que ni la vida merecía.
También conocí a hombres de cuarenta y tantos años que en sus tiempos mozos habían tocado en grupos musicales, habían hecho programas de radio, les gustaba el surf…en fin, muchas de las cosas que yo me dedico a mostrar en la revista que dirijo. Y no me quedó más remedio que preguntarles, oliéndome la respuesta, por qué habían dejado de hacer esas cosas, recibiendo una contestación fulminante: “la puta droga”.

A finales de los noventa se produjo un descenso importante en el consumo de heroína, parecía que la juventud tenía claro lo que se jugaba con la dichosa sustancia. Las campañas informativas, las muertes, el ejemplo constante de los destructores efectos por las calles… caló hondo en la sociedad y la epidemia parecía haber remitido. Mi sorpresa fue enorme cuando hace unos meses, en la contraportada del periódico, observé una noticia sobre el aumento en el consumo de heroína en Europa, como si el tiempo hubiera hecho olvidar el drama. Se aludía a la posibilidad de que la crisis mundial llevara a mucha gente, de nuevo, hacia ese abismo. Entonces, intenté buscar lo que podría mantener a la gente alejada de aquello. Y observé que en las pasiones de muchos, se encuentra la mejor salida a la droga. Me convencí de que, si se ama a la vida, no se puede querer a la heroína.

viernes, 8 de enero de 2010

La juventud, la noche, las copas...

Publicado en la revista savanah en Septiembre de 2008

El primer recuerdo que tengo acerca de las noches de marcha en Las Palmas de Gran Canaria es cuando iba a comer los domingos por la mañana a casa de mi abuela, en la calle Mariana Pineda, en la zona del Puerto.

Era la época de mayor intensidad nocturna en aquellas calles, emblema del despertar juvenil nocturno en los años ochenta, y el paisaje lo dejaba bastante claro. Ríos de meadas que había que sortear debido a su gran caudal estancado, soltaban un insoportable olor exaltado por los rayos solares.

Vasos de tubo en las aceras, en los huecos de las ventanas, encima de los coches…con varios niveles de bebida- muchos con cucarachas ahogadas en su interior- evidenciaban lo que había sucedido unas horas antes. A ésto, se sumaban botellas vacías-algunas rotas en mil pedazos-bolsas, cientos de colillas, cartones… algún joven despistado caminaba perdido, dando tumbos, mostrando la peor cara de la noche que ya había terminado.

Cuando esto sucedía, yo era un niño al que todavía le faltaban unos cuantos años para empezar a salir por las noches, pero quedé fascinado por la romántica decadencia que observaba y por las siguientes palabras que escuchaba a los mayores: “¡Ay! la juventud, la noche, las copas”, que no hacían sino introducir aún más misterio a aquella postal.

En España, la costumbre de beber en la calle, tal y como la conocemos hoy en día, arrancó con la Democracia, momento en el cual la juventud empezó a conquistar nuevos espacios, produciéndose un despiste por parte de los vigilantes de la moral pública, que tardaron unos veinte años en reprimir esta práctica.

Después el botellón se generalizó y se intensificó. En los años noventa este fenómeno llegó a su cénit. En Las Palmas hubo botellones memorables como los del Parque Romano, Las Alcaravaneras, el Parque Blanco… Cientos de jóvenes, como yo, comenzaron a salir por las noches repitiendo un ritual; quedar en algún supermercado, gasolinerea o 24 horas, comprar una o varias botellas de alcohol, refrescos, vasos de plástico, hielo…y acudir a la zona señalada; en las que no sólo se bebía y fumaba, sino que se hacían amistades, se charlaba, reía y también se ligaba.

Por esta razón, no es de extrañar, que muchos conserven un grato recuerdo del botellón, inmortalizado magistralmente en las ilustraciones de “ceesepe”, icono de la movida madrileña. -movimiento que tuvo su máxima expresión en la noche y en el espacio público como lugar en el que se hacía visible la juventud-.

Hoy suelo recordar, con los colegas, las ventajas que suponía beber en la calle, sobre todo cuando al pedir un cubata me quedo asombrado por lo que me cobran, noto que la bebida está adulterada y el calor del local me resulta insoportable. Más en una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, en la que se puede pasar horas en la calle en cualquier época del año.

Pero es importante, también, advertir de los daños que la noche entraña. La mayoría de los jóvenes suelen estar advertidos sobre los peligros de la droga en general, pero poco se suele comentar acerca del alcohol, principal droga de consumo y abuso entre los jóvenes y verdadera droga puente.

Aparte de los comentarios básicos de no beber con el estómago vacío, procurar no mezclar las bebidas, beber despacio y siendo consciente en todo momento de la cantidad de alcohol que se ingiere…siempre llegaba el momento en el que uno recibía el golpe de Baco y caía, sin remedio, en los abismos de la intoxicación etílica. Era el momento, también, del espectáculo lamentable, intolerable para muchos, en el que se vomitaba tirado en cualquier parte mientras alguna persona de mayor edad comentaba: ¡Ay! la juventud, la noche, las copas.

Mucho se ha hecho para hacer desaparecer los botellones en la mayoría de las ciudades españolas, esto ha producido cambios importantes en los ambientes nocturnos. En la mayoría de los casos, se ha ganado en tranquilidad y los vecinos de las zonas de marcha han podido al fin descansar. Pero muchos parques y callejones han perdido el murmullo atroz de la noche, el aullido de las jaurías de jóvenes, el grito de la juventud que se esfuma entre cubatas. Innecesario y molesto para muchos, pero tan arraigado ya, que hacerlo desaparecer ha sido como dejar huérfana a la noche.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Entrevista a Jorge Cosío en Juventud Canaria

Publicada en la revista Juventud Canaria, del Gobiero de Canarias, en Octubre de 2009

-¿Cómo definirías a tu revista?

Se trata de un reflejo, una muestra de una parte importante de la creatividad joven de Canarias, especialmete en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, intentando abarcar todos los estratos culturales posibles, de los más subterráneos a los más visibles. La línea que sigue LP se Expresa es totalmente independiente, a pesar de haber contado con una colaboración institucional a partir del segundo número ha existido libertad absoluta en la elaboración de los contenidos. También se ha tratado de una publicación escuela, al menos para mí, donde el constante aprendizaje y la evidente evolución, se ha producido a medida que han ido saliendo los números.


-¿Qué se persigue con tu publicación?
La revista tiene como idea central la posibilidad de que Las Palmas de G.C. se convierta en un lugar de referencia dentro del circuito mundial de capitales con importante movimiento creativo, vamos que somos unos soñadores. Somos conscientes de que esto no es Londres, ni Berlín, ni Barcelona, pero al existir un numeroso grupo de “inquietos” y creativos en distintas disciplinas que no paran de expresarse y colaborar en múltiples proyectos, resulta necesaria la existencia de una o varias publicaciones que hagan más visible el trabajo de todos estos jóvenes creadores y que a la vez sirva para aunar voluntades y fomentar una heterogénea escena. También buscamos pasárnoslo bien, como no, el aspecto lúdico lo hemos tenido siempre muy presente.


-¿Cúando, cómo y por qué se creó?
La publicación se empezó a gestar en el verano de 2006, pero mi inquietud por aspectos relacionados con la cultura joven venía de tiempo atrás. Yo ya había colaborado en un programa musical de Radio Guiniguada que se llamaba “Nos Vamos sin pagar” y había mostrado desde niño un gran interés por el rock y la lectura, así como por otras formas de expresión como el cómic, la ilustración, los video-clips, fanzines...En ese momento sólo tenía muchas ganas por sacar una revista que mostrara lo que se cocía en mi ciudad en el plano joven-creativo, inspirado por la emisión en aquellos años del programa de los ochenta “la edad de oro”. Pero por otro lado, tenía un enorme desconocimiento sobre el mundo editorial y no sabía cómo maquetar los contenidos que me había encargado de recopilar y elaborar para el primer número. El contacto con la diseñadora Susana Rueda “Srta Zue” fue providencial y supuso el comienzo de este proyecto de muestra de inquietudes creativas.



-¿Qué temas tienen cabida en LP se EXPRESA?

La revista es muy ecléctica. Aparte del aspecto musical, que es el motor de la publicación, especialmente el rock, el pop y la electrónica, también tiene artículos de opinión, y formas expresivas como el diseño, pintura, ilustración, cómic, colectivos creativos, video-creación, moda, poesía…



-¿Cuántas personas trabajan y colaboran para que la revista salga a la luz?

En los primeros números éramos simplemente dos personas; la diseñadora Susana Rueda “Srta.Zue” encargada del diseño y la maquetación y yo- recopilando el contenido y elaborando artículos, entrevistas, reportajes…y repartiendo los ejemplares por la ciudad-. Después, poco a poco, fueron entrando varios colaboradores en las distintas secciones; Sergio Domínguez (diseño web), Diego Hernández y Sebensuí Álvarez (música-letras), Jonay PMatos (fotografía), Daniel Ruiz ( fotografía, video-creación y arquitectura), David Delgado …y otras personas que han colaborado puntualmente como Mariano García, Luis González, Felo y Tono…


-¿Cómo subsiste una revista como L.P.SE EXPRESA? ¿Es complicado encontrar apoyos a nivel institucional y privado?
Aunque suene pretencioso, la revista subsiste gracias a mi interés por continuar con este proyecto. Los apoyos institucionales o privados son útiles, vienen muy bien, pero no son del todo necesarios. Creo que si se tiene pasión por lo que se hace; la revista, o lo que sea, termina saliendo. Eso sí que resulta importante, y es lo que hace especial a una publicación, la existencia de un trasfondo que rebase lo estrictamente comercial o institucional, para crear un proyecto de calidad, con coherencia, en constante búsqueda.
Por eso recomiendo a los jóvenes que empiecen, con o sin ayudas…pero que empiecen.



-Hemos visto las portadas y la verdad es que son bastante buenas, ¿qué nos puedes decir de ellas? ¿son originales?

Las portadas son un aspecto muy importante en LP se Expresa. Desde aquella transgresora primera portada, en la que salía la Alcaldesa Pepa Luzardo como en la portada del “Nevermind the Bollocks” de los Sex Pistols, a las dos que hizo Susana”Srta Zue”, Mariano García con Laura Mililitros, Claudia Ruiz, o la última de Javier Hammad, hemos cedido siempre el espacio más privilegiado de la publicación a los artistas jóvenes emergentes de esta ciudad. Todas son creaciones exclusivas de diseñadores, ilustradores  y fotógrafos canarios para LP se Expresa.
El próximo número tendrá una portada diferente al resto, será una foto-retrato de dos hermanos que no han parado de expresarse desde los años ochenta y que están muy relacionados con la música, especialmente con el rock y los vídeos musicales.

-Nos gustaría, por último, conocer la edad que tienes, dónde vives y tus estudios.

Tengo 26 años, he vivido toda mi vida en Las Palmas de Gran Canaria en la zona de Triana, y aunque mis trabajos discurren más por el campo del periodismo, soy estudiante de Derecho. Mi formación en los medios es básicamente autodidacta, basada en una curiosidad enorme por aprender. He recibido grandes consejos de un familiar periodista de larga y diversa trayectoria con el que también he trabajado y que ha sido mi mentor, aparte de otros periodistas y redactores de medios profesionales como La Provincia que colaboran en la publicación. Relacionado con el mundo jurídico, soy voluntario desde hace dos años en el departamento jurídico de la Asociación Calidad de Vida, en el barrio de San José, donde colaboro a la asistencia jurídica de personas con problemas de drogas. Espero terminar cuanto antes la carrera pero, sinceramente, por ahora no me he llegado a tomar tan en serio el Derecho como LP se Expresa.

viernes, 15 de mayo de 2009

Jorge Cosío en La Provincia

Jorge Cosío muestra las portadas de LP SE EXPRESA en la redacción de La Provincia.Foto:Quesada
Mostrando el primer y quinto número de LP SE EXPRESA, y más peinado que de costumbre, aparecí el lunes 2 de marzo en las páginas del periódico La Provincia, en la sección de Culturas, donde Alberto García Saleh elaboró un artículo sobre la revista que dirijo.

El hecho de que el encargado de elaborar ese artículo fuera un melómano, gran conocedor de la música moderna y experimentado redactor de cultura, que años atrás colaboró en la emblemática revista de músicas oscuras "SECÜENCIAS DE CULTO", me hizo sentir como en casa. Desde el primer momento, me percaté de  la sensibilidad del periodista hacia el tipo de muestra que yo hacía. Algo que no resulta frecuente, se suele valorar más otro tipo de expresiones, más rentables y comerciales pero también con menos alma.

Una vez publicado el artículo, tuve que luchar ante algunos- supuestos -expertos del fanzine, que tras leer el título, quizás no del todo apropiado, "EL Fanzine recupera espacio" me recriminaban que, lo que yo hacía, no era una publicación de ese tipo. Después de pasar gran parte de mi juventud leyendo fanzines, tenía clarísimo lo que eran, me había aprendido muy bien esa lección.

Por lo tanto, tendría que decir lo siguiente:

Los comienzos de LP SE EXPRESA están próximos a estas publicaciones por definición; una revista no profesional, hecha con escasos medios, totalmente autogestionada(el primer número sale gracias a mis ahorros de camarero ocasional), sin ningún tipo de ganancia económica, con una tirada reducida, que abordaba contenidos que no se encontraban en otras publicaciones capitalinas . Luego, de repente, la publicación mejoró. El Ayuntamiento de Las Palmas de G.C. quiso colaborar con LP SE EXPRESA y fue entonces cuando pudimos aumentar la tirada y estar presente en más sitios de la ciudad. Nosotros encantados. Otras cosas no cambiaron, la revista continuaba siendo un trabajo altruista, no ganábamos pelas con ella, pero nos lo pasábamos de escándalo y era lo que realmente queríamos hacer. Además, simpre hemos tenido libertad absoluta para seleccionar y elaborar los contenidos. No ha existido, en ningún momento, incidencia institucional ni de ninguna empresa en este sentido, y eso nos ha aportado un carácter libertario imposible de lograr en otros casos, en los que quien paga manda.

Dejamos de editar una revista tipo Fanzine por contar con una colaboración institucional que nos permitió llegar a más personas, manteniendo, en todo momento, nuestra independencia.
Así, han pasado ya muchos jóvenes, y no tan jóvenes, inquietos por las páginas de LPSE; ilustradores, roqueros, dj´s, diseñadores, arquitectos, fotógrafos, surfers, skaters, colectivos experimentales, grupos musicales-de ahora y de antes-,y también han surgido varias réplicas comerciales con intención de colocar sus productos en el tan manejable, rentable, y a veces, inocente púbico joven-el que lo quiera cojer que lo coja, porque además resulta sencillo-.

Hemos pasado de ser dos personas, la diseñadora Susana Rueda-Srta Zue- y yo, a entrar muchos colaboradores: Ale Delgado, Sebensuí Alvarez, Sergio Domínguez, Daniel Ruiz, Javier Hernández, Felo y Tono, Jonay Pmatos...y tantos otros.

La evolución ha sido asombrosa, no hay más que ver los primeros números y compararlos con los últimos. Se ha tratado, al menos para mí, de una revista escuela,en donde, el amateurismo inicial aportaba ciertas deficiencias formales o técnicas pero que, por otro lado, le daban un encanto, una frescura y una espontaneidad imposible de lograr por un profesional ahogado por su propia y dolorosa perfección formal.