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martes, 20 de marzo de 2012

Revista LPseEXPRESA, la muestra continúa

 Desde que empezó esta muestra de creatividad joven han sido escasos los números que han visto la luz, siete en total. No queremos excusarnos y echarle la culpa, aunque se trate de factores que afectan especialmente a las industrias culturales y creativas; a la crisis económica mundial, la falta de continuidad en la colaboración de cierta institución, el desinterés habitual del empresariado canario hacia este tipo de proyectos o cualquier otra justificación banal. No, no lo haremos. Pero sí que deberíamos tener en cuenta el empeño desde LPseEXPRESA, a pesar de la invasión digital y el precipitado augurio de algunos sobre el final del papel en la información mediática, por continuar mostrando lo que queremos como queremos; es decir, sobre todo y por encima de todo en papel.

Para algunos, este empeño obstinado por continuar sacando una revista física a pesar de todos estos obstáculos podría ser entendido como falta de visión comercial, pérdida de realidad sobre el sector o simple cabezonería. No nos cabe la menor duda de que todo hubiera sido diferente si desde que todo empezó a complicarse hubiéramos optado por lo más sencillo; cerrar la edición impresa y centrarnos exclusivamente en la digital. Así hubieran salido muchísimos más números, se hubiera avanzado en el conocimiento de las nuevas tecnologías, no habríamos tenido que comernos el coco con cómo conseguir cubrir la impresión- porque créanme, la colaboración del Ayuntamiento de L.P.G.C., de la que estamos muy agradecidos, no era apretar un botón y recibir el dinero-. Se trataba de un ir y venir continuo sin tener nunca nada seguro. Ciertos individuos no han sido conscientes de la función social que hemos cumplido, al mostrar lo que hacen tantos jóvenes en el plano creativo y repartir tanto esfuerzo de manera gratuita.

Pero con esa decisión( la de cerrar la edición impresa) LPseEXPRESA no hubiera estado en su lugar de origen, la calle; porque internet, no tiene nada que ver con: pisar el asfalto, el ruido de los motores, la charla amena en un concierto o el tacto del papel...es otra cosa diferente.

Tampoco hemos olvidado la importancia de la red en la difusión de los contenidos, en este caso creativos y culturales, hubiera sido una estupidez. Tenemos una web desde hace cuatro años, un blog, presencia en redes sociales y hemos realizado encargos profesionales centrados exclusivamente en al ámbito digital. Pero nosotros, no empezamos sacando la revista en digital, lo hicimos con una reducida tirada con los ahorros que disponía del trabajo en un catering los fines de semana. Todo empezó como un sencillo fanzine que mostraba a gente inquieta que se movía por ciertas zonas de la ciudad: bares de copas, parques, salas de directos, cafeterías-librerías, bibliotecas...y de ahí ya no nos mueve nadie. Salir de ese medio sería como hacer un proyecto nuevo; desvinculado de la calle, o pretendiendo estar en ella sin pisarla, no sería LPseEXPRESA. Podría estar muy bien, pero se trataría de algo esencialmente diferente, y si hay algo que no queremos perder es nuestra esencia.

Han existido también prolongados momentos de incertidumbre, a veces totalmente independientes del contexto social y económico, pertenecientes a la esfera anímica y estrictamente personales, que han hecho peligrar este proyecto. Cuando se quiere conocer todo y rebasar límites, buscando llegar más allá en ciertas cuestiones, la curiosidad inicial, que se presenta como aventura u opción de máxima libertad, puede desembocar en momentos especialmente dramáticos, con la ruptura del armazón del barco vital y la entrada del torrente de agua envenenada en todos los departamentos- que creíamos estancos- de nuestra nave...con el consiguiente hundimiento.

Gracias a Dios( no sé si también a la Virgen), hemos salido a flote, con energías renovadas que no dejan de ser las mismas que las de aquel verano de 2.006, cuando con la pierna escayolada comencé a entrevistar a gente que me interesaba por la ciudad de Las Palmas de G.C. Como las de aquel pive, de diecisiete años, que colaboraba en un programa de Radio Guiniguada poniendo y entrevistando a sus grupos de rock favoritos.Tenemos pendiente sacar cuanto antes el número 8, que testimoniará, de la manera más real, como lo hace aquello que existe y se puede palpar, la vuelta al papel y a la calle de LPseEXPRESA.

Esto sin olvidar la nueva imagen que ya preparamos para nuestra web, la vuelta de aquellos conciertos de presentación y otras cosas que suelen surgir cuando se está metido de lleno en algo que llevas muy adentro...EXPRESARTE.


Espero puedan disculpar esos momentos de inactividad que no han llegado a ser del todo inactivos, pues en mi mente siempre ha estado presente la idea de continuar con este proyecto, al observar que hay tantos jóvenes inquietos que no paran de expresarse.

Saludos a todos los que nos siguen.

viernes, 8 de enero de 2010

La juventud, la noche, las copas...

Publicado en la revista savanah en Septiembre de 2008

El primer recuerdo que tengo acerca de las noches de marcha en Las Palmas de Gran Canaria es cuando iba a comer los domingos por la mañana a casa de mi abuela, en la calle Mariana Pineda, en la zona del Puerto.

Era la época de mayor intensidad nocturna en aquellas calles, emblema del despertar juvenil nocturno en los años ochenta, y el paisaje lo dejaba bastante claro. Ríos de meadas que había que sortear debido a su gran caudal estancado, soltaban un insoportable olor exaltado por los rayos solares.

Vasos de tubo en las aceras, en los huecos de las ventanas, encima de los coches…con varios niveles de bebida- muchos con cucarachas ahogadas en su interior- evidenciaban lo que había sucedido unas horas antes. A ésto, se sumaban botellas vacías-algunas rotas en mil pedazos-bolsas, cientos de colillas, cartones… algún joven despistado caminaba perdido, dando tumbos, mostrando la peor cara de la noche que ya había terminado.

Cuando esto sucedía, yo era un niño al que todavía le faltaban unos cuantos años para empezar a salir por las noches, pero quedé fascinado por la romántica decadencia que observaba y por las siguientes palabras que escuchaba a los mayores: “¡Ay! la juventud, la noche, las copas”, que no hacían sino introducir aún más misterio a aquella postal.

En España, la costumbre de beber en la calle, tal y como la conocemos hoy en día, arrancó con la Democracia, momento en el cual la juventud empezó a conquistar nuevos espacios, produciéndose un despiste por parte de los vigilantes de la moral pública, que tardaron unos veinte años en reprimir esta práctica.

Después el botellón se generalizó y se intensificó. En los años noventa este fenómeno llegó a su cénit. En Las Palmas hubo botellones memorables como los del Parque Romano, Las Alcaravaneras, el Parque Blanco… Cientos de jóvenes, como yo, comenzaron a salir por las noches repitiendo un ritual; quedar en algún supermercado, gasolinerea o 24 horas, comprar una o varias botellas de alcohol, refrescos, vasos de plástico, hielo…y acudir a la zona señalada; en las que no sólo se bebía y fumaba, sino que se hacían amistades, se charlaba, reía y también se ligaba.

Por esta razón, no es de extrañar, que muchos conserven un grato recuerdo del botellón, inmortalizado magistralmente en las ilustraciones de “ceesepe”, icono de la movida madrileña. -movimiento que tuvo su máxima expresión en la noche y en el espacio público como lugar en el que se hacía visible la juventud-.

Hoy suelo recordar, con los colegas, las ventajas que suponía beber en la calle, sobre todo cuando al pedir un cubata me quedo asombrado por lo que me cobran, noto que la bebida está adulterada y el calor del local me resulta insoportable. Más en una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, en la que se puede pasar horas en la calle en cualquier época del año.

Pero es importante, también, advertir de los daños que la noche entraña. La mayoría de los jóvenes suelen estar advertidos sobre los peligros de la droga en general, pero poco se suele comentar acerca del alcohol, principal droga de consumo y abuso entre los jóvenes y verdadera droga puente.

Aparte de los comentarios básicos de no beber con el estómago vacío, procurar no mezclar las bebidas, beber despacio y siendo consciente en todo momento de la cantidad de alcohol que se ingiere…siempre llegaba el momento en el que uno recibía el golpe de Baco y caía, sin remedio, en los abismos de la intoxicación etílica. Era el momento, también, del espectáculo lamentable, intolerable para muchos, en el que se vomitaba tirado en cualquier parte mientras alguna persona de mayor edad comentaba: ¡Ay! la juventud, la noche, las copas.

Mucho se ha hecho para hacer desaparecer los botellones en la mayoría de las ciudades españolas, esto ha producido cambios importantes en los ambientes nocturnos. En la mayoría de los casos, se ha ganado en tranquilidad y los vecinos de las zonas de marcha han podido al fin descansar. Pero muchos parques y callejones han perdido el murmullo atroz de la noche, el aullido de las jaurías de jóvenes, el grito de la juventud que se esfuma entre cubatas. Innecesario y molesto para muchos, pero tan arraigado ya, que hacerlo desaparecer ha sido como dejar huérfana a la noche.